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     Jueves | 09.09.10
 
 
 
 
Cannes 09
La diversidad y vitalidad de las películas asiáticas
Diego Batlle, desde Cannes

Entre los primeros títulos exhibidos en la selección oficial, figuraron Thirst (foto), notable film de vampiros del coreano Park Chan-wook; Air Doll, arriesgada apuesta del japonés Hirokazu Kore-eda a la hora de narrar la historia íntima de una muñeca inflable; y Spring Fever, película del chino Lu Ye sobre una tortuosa relación homosexual que le valió nuevos enfrentamientos con la censura de su país. 

-Thirst (Corea del Sur), de Park Chan-wook (Competencia oficial, 133'). Una de las tendencias más claras de la programación de este año tiene que ver con la reivindicación del cine de género y, en ese sentido, el director de JSA: Zona de riesgo y de la trilogía de la venganza (que tuvo en Oldboy su mejor exponente) es una de las figuras que marcan tendencia. En Thirst, su regreso a los primeros planos luego de la fallida comedia I'm a Cyborg, but that's OK, se atreve con el subgénero de historias de virus, de vampiros y de amores imposibles (una cruza entre Drácula y Crepúsculo) con mucho gore y un fuerte erotismo, que se suman a un virtuosismo formal que no termina de sorprender y una utilización funcional de sofisticadas CGI (efectos generados por computadora). Para cuestionar, como siempre, cierta megalomanía de un director que, orgulloso de los alcances y las derivaciones de sus materiales, termina por abrumar con demasiadas vueltas de tuerca. El film tiene una enorme creatividad, mucho ingenio y una gran inventiva visual, pero no hacían falta 133 minutos para narrar una historia de estas características. De todas maneras, Park mantuvo bien en alto su status de director de vanguardia y no sólo dentro del cine asiático.
Calificación: **** (Máximo: *****)

-Air Doll
(Japón), de Hirokazu Kore-eda (Un Certain Régard, 125'). Tras la magnífica Still Walking (2008), el prolífico director de títulos como After Life y Nadie sabe presentó una película audaz, contradictoria e incómoda sobre las experiencias íntimas de… una muñeca inflable. El film arranca con el cuerpo de plástico como compañía (cotidiana y sexual) de un patético hombre de clase media, pero a los pocos minutos la muñeca cobra vida y -a pesar de su dificultad de insertarse en la sociedad nipona- se convertirá en empleada de un videoclub y en el objeto del deseo de un compañero de trabajo. La película pendula entre lo naïve y lo perverso, entre lo humorístico y lo trágico con resultados desiguales: momentos de gran intensidad y agudeza social; y otros -que buscan cierta trascendencia y apelan a la metáfora y al simbolismo obvio- que recuerdan a los peores facetas de Kim Ki-duk. De todas formas, aún con sus desniveles, Kore-eda sigue siendo un director a seguir.
Calificación: *** y ½ (Máximo: *****)

-Spring Fever (China), de Lou Ye (Competencia oficial, 115'). Cuando un director es más famoso por sus problemas con la censura que por la calidad de sus películas, estamos en problemas. Y eso es lo que viene ocurriendo desde hace varios años con Lu Ye, un realizador menor convertido por los festivales y la corrección polítia en héroe/martir por su conflictiva relación con los burócratas de su país. El realizador de Suzhou River y Purple Butterfly ya había participado de la competencia oficial de Cannes 2006 con Summer Palace, un film que hacía alusiones directas a la matanza de Tiananmen y que le valió por lo tanto una prohibición de filmar en China por cinco años, una de las sanciones más duras de los últimos tiempos. Sin embargo, Lou Ye desobedeció la pena y rodó de forma clandestina -con dinero francés y hongkonés- esta historia de un apasionado y tortuoso amor gay que el cineasta definió como una suerte de reverso de Jules y Jim (aquí hay dos hombres y una mujer). El espíritu de la nouvelle vague está presente (hay mucha imagen "robada" en la calle con camarita HD en mano), al igual que una intención de subvertir el status quo represivo hacia el universo gay en China, pero el film se pierde entre bastantes lugares comunes y simbolismos hasta desembocar en una resolución trágica y maniquea.
Calificación: ** y ½ (Máximo: *****)

 
 
Godardista | 14.05.09 - 17:32:44 hs.
Diego, yo creo que lo de Park chan wook no es una pose sino su búsqueda de nuevos lenguajes, nuevos caminos narrativos y visuales. El siempre hace peliculas desaforadas, llenas de vericuetos y subtramas, no le pidas una historia redondita y clasica de 85 minutos, porque él va para otro lado. A mi es un director que me encanta, incluso me gustó Cyborg, espero con ansias poder ver esta ¿sabes si está comprada para argentina?
 
Diego Batlle | 14.05.09 - 17:38:21 hs.
Estoy de acuerdo con vos Godardista, pero igual sostengo que muchas veces (incluso en pelis muy buenas como Oldboy o ésta que vi hoy) se va de mambo con los chiches, jueguitos, truquitos, subtramas, vueltas de tuerca, "sorpresas". Esta tiene como 5 finales y termina con un no-final. Igual comparto la admiración por él y lo prefiero así desmesurado que previsible como la inmensa mayoria de sus colegas.
 
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