Cannes 07
Diario del festival (Día 3) - Maratón con varias decepciones y el oasis de la Quincena
Diego Batlle, desde Cannes
Directores consagrados como el taiwanés Hou Hsiao-hsien o el francés Olivier Assayas defraudaron a sus múltiples seguidores, mientras que dos películas de la Quincena de Realizadores, Savage Grace, del norteamericano Tom Kalin, y La cuestión humana, del local Nicolas Klotz (foto), salvaron el día
Son las 21:23 en el reloj de la computadora del centro de prensa y, después de haber visto hoy 4 películas, de haber cenado recién con el colega de Página/12 (y ocasional columnista de Otros Cines) Luciano Monteagudo, me apresto a realizar un breve repaso de la jornada, ya que en 37 minutos arranca la última proyección de prensa de No Country for Old Men, western de los hermanos Coen que mañana se presentará en la competencia oficial. Recién pasada la medianoche habrá culminado una verdadera maratón que se inició a las 8.30.
Ayer terminó siendo un día muy decepcionante con el grandilocuente y solemne melodrama ruso The Banishment y con la peor película de toda la carrera del gran Hou Hsiao-hsien. No se sabe bien por qué el director de Millennium Mambo y Three Times aceptó filmar este encargo del museo d'Orsay (el chiste fácil diría que quedó en orsai), una suerte de remake ampliada de El globo rojo, con Juliette Binoche (librada a su suerte y siempre exagerada). Hoy, la crítica del diario Libération lo dice todo: "¿Pero dónde esta Hou?".
La jornada de hoy, en cambio, se inició con una digna y provocativa tragicomedia musical de Christophe Honoré llamada Canciones de amor, con Louis Garrel y Ludivine Sagnier. Todo arranca como en los musicales de Demy y de Resnais, pero la protagonista se muere de un ataque al corazón y la ligereza pronto se convierte en negrura.
El que la pifió tanto o más que Hou es Olivier Assayas que vuelve a usar (nunca mejor el término) a Asia Argento, como una ex drogadicta y ex prostituta dispuesta a todo (A TODO) en una absurda trama de clase B con traficantes y gangsters de todo tipo. Lo peor del caso es que Boarding Gate ni siquiera está bien filmada.
Por suerte, el doblete de hoy en la Quincena nos levantó bastante el ánimo, por entonces algo decaído: Savage Grace arranca como un típico melodrama de qualité (transcurre entre las décadas de los 40 y los 60 en distintas ciudades) y termina como una de las películas más locas y perversas en mucho tiempo, con incesto incluído y una magistral actuación de Julianne Moore.
Lo mejor, como dice el dicho, quedó para el final: La cuestión humana, de Nicolas Klotz (La blessure) es un despiadado retrato sobre las miserias personales dentro de una gran corporación, pero la pintura del comienzo en la línea de Recursos humanos luego deriva hacia algo todavía más oscuro, ominoso, casi alucinatorio, con una mirada terriblemente descarnada y desencantada sobre la historia del siglo XX y la violencia latente que inevitablemente termina por estallar de la peor manera.
Me voy corriendo a la función la de los Coen. Los comentarios de quienes la acaban de ver en la función de las 21 no son muy alentadores. Veremos. Hasta mañana.
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