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     Domingo | 05.02.12
 
 
 
Senna
Dirección: Asif Kapadia
Editora: AVH

El estreno en el mercado hogareño de Senna es una excelente noticia y no sólo para los fanáticos de la Fórmula 1, ya que es bastante más que una mera recopilación de imágenes de archivo sobre los hitos de la corta y extraordinaria trayectoria del corredor brasileño.

Estamos ante una película llena de matices y hallazgos, un retrato de vida no exento de contradicciones, y un gran fresco de época. Pocos documentales han conseguido tantos premios (el primero fue el del público en el Festival de Sundance de 2011), importantes recaudaciones en cine (incluidos varios récords dentro de un género que no suele llegar con frecuencia a las salas comerciales) y críticas unánimemente positivas.

Ayrton Senna da Silva fue campeón del mundo en tres oportunidades (1988, 1990 y 1991), subcampeón en dos (1989 y 1993, en ambos casos detrás de su archirrival, el francés Alain Prost) y murió en un accidente en el circuito de Imola durante el Gran Premio de San Marino de 1994. Tenía apenas 34 años.

Todo eso, por supuesto, está en los impactantes, conmovedores 106 minutos de Senna, pero el film -que es respetuoso pero jamás complaciente ni adulatorio hacia su protagonista- muestra también sus inicios en el karting, su primer viaje profesional a Europa en 1978, así como las facetas íntimas menos positivas, sus deslices, esa rebeldía incontenible que lo llevó a enfrentar muchas veces a las autoridades de la Fórmula 1 y la pasión que despertó entre los brasileños -amplificada además por millonarias donaciones hacia los más pobres- hasta convertirlo en ídolo popular primero y más tarde en héroe, mártir y leyenda. DB (publicado previamente en La Nación).
Otro planeta (Another Earth)
Dirección: Mike Cahill
Editora: Fox

Premiada en los festivales de Sundance y Sitges, Otro planeta (Another Earth) fue una de las óperas primas más elogiadas del cine independiente norteamericano de 2011.

Esta película de Mike Cahill se inscribe en una nueva tendencia que podría definirse como ciencia ficción minimalista y existencialista y que incluye a varios otros títulos, como Señales, de M. Night Shyamalan; En la Luna, de Duncan Jones; y Melancholia, de Lars Von Trier.

La historia tiene como protagonista casi excluyente a Rhoda Williams (Brit Marling, la gran revelación del film y coguionista junto con el director), una joven estudiante que en la primera escena celebra con sus amigos el logro de haber sido admitida en el prestigioso MIT. Sin embargo, al poco tiempo protagoniza un accidente automovilístico en el que mueren varios integrantes de una familia.

Tras purgar cuatro años en prisión y dominada por la culpa, acepta un precario trabajo como empleada de limpieza en un colegio secundario y va en busca del padre (único sobreviviente de la tragedia y profesor de música en Yale), con quien iniciará una peligrosa relación. Pero eso no es todo: Rhoda se obsesiona cada vez más por un planeta recientemente descubierto, cuyas características son tan similares al nuestro que es bautizado como Tierra-2, y aplica a un concurso para ser una de las primeras pasajeras de un viaje espacial con ese destino.

Lejos del cine hollywoodense de gran presupuesto (aquí los efectos visuales son escasos y siempre funcionales a la trama), Otro planeta -que llega en una edición hogareña acompañada por gran cantidad de muy interesantes materiales adicionales- resulta un drama climático e introspectivo, aunque comparte con buena parte del género una mirada apocalíptica, paranoica y bastante pesimista respecto del estado de las cosas en la sociedad contemporánea. Una bienvenida rareza. DB
Ataque extraterrestre (Attack the Block)
Dirección: Joe Cornish
Editora: Sony

Con películas como Muertos de risa (Shaun of the Dead) y ésta, el cine británico ha construido un género propio que combina realismo social, humor muy negro, espíritu clase B y elementos de terror y ciencia ficción, con gran proyección internacional.

Ataque extraterrestre -que el sello Sony estrenó de manera directa en DVD y Blu-ray- no es un largometraje revolucionario (es heredero de los clásicos de Ray Harryhausen, de la factoría de Roger Corman, de los primeros films tragicómicos y gore de Sam Raimi y Peter Jackson), pero ha logrado cautivar a cinéfilos exigentes (figura en varios premios anuales de las asociaciones de críticos) y a un público bastante masivo a partir de una propuesta desprejuiciada y absurda, pero al mismo tiempo muy coherente.

Opera prima de Joe Cornish (conocido en Gran Bretaña por un ciclo de culto que hizo en el Channel Four), Ataque extraterrestre narra las desventuras de unos adolescentes marginales (se dedican a cometer asaltos y a la distribución de drogas) de un barrio popular del sur de Londres, que deben interrumpir sus actos delictivos en el sórdido vecindario y sus habituales enfrentamientos con la policía para liderar la resistencia frente a la invasión alienígena a la que hace referencia el título.

Narrada con una solvencia y una convicción poco frecuentes en una primera película y con un ingenioso uso de los efectos visuales bastante caseros (en los extras hay un largo documental al respecto), Ataque extraterrestre ubica a Cornish como un talento a tener muy en cuenta. Hollywood, parece, se ha rendido a sus pies, ya que junto con Steven Moffat y su amigo Edgar Wright (productor de este film y director de la apuntada Muertos de risa, de Arma fatal y de Scott Pilgrim vs. los ex de la chica de sus sueños) escribieron el guión de Las aventuras de Tintín, película de Steven Spielberg sobre el popular personaje adolescente surgido de historieta, que ya se estrenó con gran éxito en Europa y que el 5 de enero llega a los cines argentinos.

(Esta nota fue publicada en el diario La Nación del 16/12/2011).

Trabajo confidencial (Inside Job)
Dirección: Charles Ferguson
Editora: Sony

Ganador del premio Oscar al mejor largometraje documental, estamos ante uno de los trabajos que mejor han desentrañado, denunciado y explicado las causas de la crisis financiera que en 2008 hizo tambalear a Wall Street y, por lo tanto, a los mercados de prácticamente todo el mundo.

La rigurosa investigación sostenida por valiosas pruebas y la implacable narración de 120 minutos le valieron a su director, Charles Ferguson, no sólo la estatuilla de la Academia de Hollywood sino también muchos otros galardones.

Si bien han sido muchas las películas concebidas para el cine y la televisión que analizaron la reciente debacle económica estadounidense (Inside the Meltdown,  House of Cards, Cleveland vs. Wall Street y Capitalism: A Love Story, entre otras), Trabajo confidencial fue el largometraje que mayor repercusión tuvo desde su estreno, en mayo de 2010, en la sección oficial del Festival de Cannes.

Este nuevo film del director de No End in Sight (otro notable documental que desnudó las mentiras de la administración Bush respecto de la invasión a Irak) ofrece testimonios de "jugadores" muy importantes ligados a los bancos de inversión que estafaron a millones de personas y explica en detalle -con un didactismo inevitable en un tema tan árido por tecnicismos como “deuda subprime” o “swaps de crédito”- quiénes fueron los responsables de este verdadero saqueo (se perdieron más de 20.000 millones de dólares y muchos miles de puestos de trabajo) debido a una codicia y una falta de escrúpulos sin límites. Ferguson cuestiona no sólo al sistema financiero privado sino también a un entramado integrado por las principales universidades, las consultoras,  las corporaciones y los funcionarios encargados de motorizar las políticas del Tesoro y de la Reserva Federal.

La película -más allá de ciertos excesos y convencionalismos de índole televisivo- es demoledora con los principales integrantes del gobierno de Bush, pero tampoco deja bien parado al propio Obama, quien –según Ferguson- prometió en su campaña un fuerte cambio tanto moral como de las reglas de juego económicas, pero luego no se animó (o no pudo) concretar modificaciones estructurales El horizonte, por lo tanto, sigue siendo tan desolador como antes.

La edición local incluye entre sus materiales adicionales escenas eliminadas del montaje final, un documental con el  “detrás de las cámaras” de la producción y comentarios en audio de Ferguson y la productora Audrey Marrs.

(Publicada previamente en La Nación).
El Diablo bajo la piel (The Killer Inside Me)
Dirección: Michael Winterbottom
Editora: AVH

Con 20 largometrajes dirigidos en los últimos 15 años, el británico Michael Winterbottom hizo prácticamente de todo tanto dentro del documental como de la ficción. Prolífico y diverso como pocos, incursionó en el western, el thriller político de denuncia, el mundillo del rock, la ciencia ficción, el cine de época, el drama intimista contemporáneo y hasta el romance con sexo explícito, entre varios otros géneros.

Si algo le faltaba al creador de Bienvenidos a Sarajevo, Manchester 1970-1990: La fiesta interminable, Wonderland, En este mundo, Código 46, 9 canciones: Sexo en gira y El camino a Guantánamo era sumergirse en las miserias y contradicciones de la América profunda, más precisamente en el universo literario de Jim Thompson, para rodar The Killer Inside Me, un perturbador policial basado en novela que el reconocido autor escribió en 1952 y que el sello AVH lanzó anteayer de manera directa en DVD con el título de El Diablo bajo la piel.

A pesar de haber contado con un más que interesante elenco (Casey Affleck, Jessica Alba, Kate Hudson, Ned Beatty, Elias Koteas, Simon Baker y Bill Pullman), El Diablo bajo la piel tuvo un paso más que fugaz por la cartelera norteamericana (se exhibió en menos de 100 salas), en buena parte debido a un nivel de violencia (sobre toda contra la mujer) y unas arriesgadas escenas sexuales muy pocas veces visto en el cine estadounidense reciente.
El film describe el derrotero de un joven policía (Affleck) que, bajo la superficie de vecino modelo y marido ejemplar dentro de una apacible comunidad de un pueblo de Oklahoma a fines de los años ‘40, esconde rasgos propios de un psicópata con un ansia desesperada por la manipulación y los asesinatos más crueles.

Así, esta producción independiente que contó con un presupuesto de 13 millones de dólares y que pasó por prestigiosos festivales como los de Sundance, Berlín y Tribeca resulta uno de los proyectos más revulsivos y audaces de los últimos tiempos. Por momentos, El Diablo bajo la piel remite al cine de los hermanos Joel y Ethan Coen (como el personaje extremo de Javier Bardem de Sin lugar para los débiles) y, en otros, al Patrick Bateman de Psicópata americano. Espíritus impresionables, por lo tanto, mejor abstenerse.

(Publicada previamente en La Nación).
Déjame entrar (Let Me In)
Dirección: Matt Reeves
Editora: AVH

Es casi un lugar común (muchas veces acertado) sostener que las remakes que se hacen Hollywood a partir de películas europeas resultan inferiores a las propuestas originales. Sin embargo, de vez en cuando surgen excepciones como Déjame entrar (Let Me In), versión estadounidense de la no menos notable producción sueca Let the Right One In, que en los cines argentinos se conoció como Criatura de la noche. A pesar de las excelentes críticas recibidas en todo el mundo, el film norteamericano dirigido por Matt Reeves (el mismo de Cloverfield: monstruo) no llegó a estrenarse en las salas locales y acaba de ser lanzado de manera directa en DVD por el sello AVH.

A la hora de concebir una remake, los productores estadounidenses suelen hacer todo de forma más grandilocuente, más espectacular y más obvia que sus colegas europeos. Nada de eso ocurre en esta muy respetuosa transposición que escribió el propio Reeves. La historia de Déjame entrar -que retrata la relación que se establece entre un niño y una niña de 13 años (Kodi Smit-McPhee y Chloë Moretz)- es desgarradora, emotiva e inocente a la vez y elude además todos los clichés del subgénero de vampiros juveniles vistos en la saga de Crepúsculo o en la serie True Blood.

Reeves opta por sostener los principales lineamientos del largometraje dirigido en 2008 por Tomas Alfredson (la acción también transcurre en 1983, aunque en este caso en el pueblo Los Alamos del estado de Nuevo México, con Ronald Reagan dando un discurso en televisión y con Culture Club y David Bowie en la banda de sonido) y los pocos agregados (como una tensa escena de acción en la mitad del relato o un mayor despliegue de efectos visuales) no sólo no traicionan sino que por momentos hasta potencian los logros del film original, que tan bien había retratado la soledad, la descontención, la angustia y la violencia escolar que arrecia entre los preadolescentes.

(Publicada previamente en La Nación).
¿Cómo saber si es amor? (How Do You Know)
Dirección: James L. Brooks
Editora: Sony

Con 71 años, James L. Brooks dirigió apenas seis películas (entre ellas, La fuerza del cariño, Detrás de las noticias y Mejor... imposible), pero en su faceta de guionista ha cultivado una carrera bastante más larga y fecunda.

Por eso, cada uno de los nuevos proyectos de Brooks (uno de los creadores de populares series televisivas como Taxi y Los Simpsons) genera una enorme expectativa en la industria y, sobre todo, entre grandes intérpretes que sueñan con trabajar con él. Brooks acumula ocho nominaciones a los premios Oscar (una de ellas, como productor de Jerry Maguire: amor y desafío) y es uno de los siete artistas que lograron la proeza de ganar tres estatuillas (a mejor película, dirección y guión) por un mismo film, La fuerza del cariño, en la ceremonia de 1984.

Sin embargo, su más reciente largometraje, ¿Cómo saber si es amor? (How Do You Know es el título original), fue recibido con críticas muy divididas y con cierta frialdad por el público (recaudó 30 millones de dólares en los cines norteamericanos). Así, y a pesar de contar con un elenco encabezado por cuatro figuras de renombre como Reese Witherspoon, Paul Rudd, Owen Wilson y Jack Nicholson, en la Argentina no se estrenó en las salas y acaba de ser lanzada de forma directa en DVD y Blu-ray por el sello Sony.

Comedia romántica sobre un triángulo sentimental, ¿Cómo saber si es amor? combina múltiples elementos (desde el ambiente del béisbol profesional hasta la corrupción en los negocios de las grandes corporaciones, pasando por la presencia de psicólogos, abogados y porteros de edificios como personajes secundarios), aunque en el fondo no es otra cosa que la historia de una treintañera frustrada, insegura y angustiada (Witherspoon) que debe decidirse entre el amor de su novio deportista, egocéntrico y mujeriego (Wilson) y el de un empresario también en plena crisis existencial (Rudd), que vive bajo la sombra de su padre manipulador (Nicholson).

La edición local de esta despareja pero interesante comedia de enredos incluye una amplia oferta de materiales adicionales: Extra Innings, un documental con el detrás de cámara y con declaraciones de los artistas; un compilado con graciosos errores cometidos por los actores durante el rodaje; escenas eliminadas, y comentario en audio de Brooks y Wilson.
Tres interesantes estrenos en el mercado hogareño
DVD
+ Blu-ray

El funeral, con el gran Robert Duvall; Se dice de mí, comedia con la ascendente Emma Stone; y La reina en el palacio de las corrientes de aire, el cierre de la trilogía Millennium, no pasaron por los cines argentinos.

-El funeral (Get Low). En 1938, en un pueblo rural de Tennessee, Felix Bush (el inmenso Robert Duval) decide terminar con cuatro décadas de reclusión autoimpuesta en su austera y pequeña cabaña ¿Cómo? Contrata al responsable de la casa de servicios fúnebres del lugar (el no menos notable Bill Murray) para que le organice un funeral anticipado, al que asisten casi 10.000 personas (la historia está inspirada en un caso real). El director Aaron Schneider (ganador del Oscar en 2004 por el corto Two Soldiers) debutó en el largometraje con un relato melancólico y con algo de comedia negra que evita los lugares comunes y que contó con el aporte de Sissy Spacek como un viejo amor del protagonista. Otro plus es la gran cantidad y calidad de extras que trae la edición local.

-Se dice de mí (Easy A). Si bien ya había tenido algunos papeles de cierto relieve en films como Tierra de zombies o Supercool, esta película resultó la consagración de una joven actriz (22 años) con futuro de estrella como Emma Stone, quien interpreta a una mediocre estudiante que decide aprovechar todo aquello que se dice de ella (en especial, rumores sobre su vida sexual) para escalar posiciones en el ámbito social y financiero. Amanda Bynes y Aly Michalka son sus compañeras; Thomas Haden Church y Lisa Kudrow, sus profesores; y Stanley Tucci y Patricia Clarkson, sus padres. El film -recibido con críticas muy elogiosas en los Estados Unidos- fue dirigido por Will Gluck, que ya había incursionado en la comedia de colegio secundario con su opera prima Fired Up! Además, Se dice de mí resultó un gran éxito comercial: costó 8 millones de dólares y recaudó 60 millones sólo en los cines norteamericanos.

-Millennium 3. A pesar de que las dos primeras entregas basadas en la popular saga literaria del sueco Stieg Larsson se estrenaron en los cines argentinos, el tercer y último capítulo (La reina en el palacio de las corrientes de aire) se editó de manera directa en DVD. Así, quienes quieran conocer el desenlace de las sórdidas aventuras de Lisbeth Salander y Michael Blomkvist deberán conseguirla en cajita o esperar a que llegue la remake que David Fincher está rodando en Hollywood.

El mensajero (The Messenger)
Dirección: Oren Moverman
Plus Video

Desde su estreno hace dos años en Sundance y Berlín, esta opera prima no paró de recibir reconocimientos: desde dos premios en la competencia oficial del festival alemán hasta un par de nominaciones al Oscar (mejor guión original y mejor actor secundario para Woody Harrelson).

Además, este elogiado melodrama obtuvo varias distinciones en otras muestras (como Deauville), en prestigiosos eventos (como los Independent Spirit Awards) y en los galardones anuales que otorgaron varias asociaciones de críticos.

El film de Moverman -un cotizado guionista que escribió I’m Not There, de Todd Haynes, y El hijo de Jesús, de Alison MacLean)- estuvo a punto de estrenarse varias veces en los cines argentinos, pero la dureza de su tema (las consecuencias psicológicas y sociales de la guerra) hizo que no consiguiera salas. Finalmente, sus distribuidores optaron por lanzarlo directamente en DVD.

Lejos de tanta producción hollywoodense pomposa y aleccionadora, esta producción independiente de apenas 6 millones de dólares de presupuesto apela a un registro bastante intimista (y muy logrado) para narrar las experiencias de dos oficiales del ejército estadounidense (notables trabajos de Ben Foster y Harrelson), cuyo trabajo consiste en visitar a los familiares de los caídos en combate para informarles de los fallecimientos y ofrecerles las frías condolencias del gobierno.

Las reacciones de los mensajeros del título y de los que reciben la trágica noticia son tan variadas como desoladoras. En uno de esos encuentros, el sargento que interpreta Foster -recién llegado desde Irak luego de haber sufrido varias heridas- queda conmovido por una viuda interpretada por la talentosa Samantha Morton. Será el único contacto mínimamente afectivo que podrá tener por fuera del protocolo.

Si bien sobre el final la historia se pone demasiado confesional, El menasjero resulta un inteligente registro (conmovedor pero sin descuidar el humor) sobre las profundas heridas que todo conflicto bélico deja no sólo en el campo de batalla sino también en el frente interno. Un muy buen film que no pudo apreciarse en la cartelera local, pero que bien merece ser recuperado en el mercado hogareño.

(Esta nota fue publicada previamente en el diario La Nación).

Cyrus
Dirección: Mark y Jay Duplass
Editora: Fox

John C. Reilly, Jonah Hill, Marisa Tomei y Catherine Keener son los protagonistas de la película más ambiciosa y más lograda hasta la fecha de los talentosos hermanos Duplass, dos de los más interesantes directores surgidos del cine indie norteamericano del último tiempo.

En julio último, se editó de manera directa en DVD -y se comentó en esta sección- Noche macabra (Baghead), segundo largometraje de los hermanos Mark y Jay Duplass. Con ese film de 2008, que se sumó al pequeño éxito que ya habían conseguido con su opera prima, The Puffy Chair (2005), estos directores de 34 y 37 años, respectivamente, se convirtieron en los niños mimados del movimiento Mumblecore que viene dominando al cine independiente norteamericano de los últimos tiempos.

No extrañó, entonces, que los Duplass consiguieran para su tercer emprendimiento, Cyrus, un presupuesto (bajo para los estándares de la industria estadounidense, pero altísimo para ellos) de siete millones de dólares, un elenco de grandes intérpretes como John C. Reilly, Jonah Hill, Marisa Tomei y Catherine Keener, y el apoyo para el lanzamiento de una major de Hollywood como la 20th Century Fox.

El resultado es una comedia romántica nada convencional que fue aclamada por la inmensa mayoría de la crítica y que obtuvo un razonable suceso comercial dentro de un circuito limitado (menos de 500 salas). Sin embargo, Cyrus corrió aquí la misma (mala) suerte que el trabajo previo de los Duplass y que buena parte del cine independiente norteamericano, ya que acaba de ser estrenada en el mercado hogareño sin haber pasado por los cines argentinos.

El film arranca con las desventuras de John (Reilly), un hombre depresivo y solitario que se ha divorciado de Jamie (Keener) hace ya siete años, pero ella -que está a punto de volver a casarse- sigue siendo su jefa, su confidente y su único cable a tierra. Por insistencia de su ex esposa, el antihéroe acepta ir a una fiesta, donde conoce a la bella y dulce Molly (Tomei). A partir de ese encuentro, ambos iniciarán una relación que reimpulsa sus vidas, por lo menos hasta que aparece en escena el hijo de Molly, Cyrus (Hill), un joven músico de 21 años que no sólo vive aún en la casa materna sino que mantiene con ella una relación de gran dependencia y decididamente posesiva. Así, se desatará entre John y Cyrus una despiadada batalla no exenta de manipulaciones por el amor de Molly.

El film -que se edita acompañado por varios extras como comentarios del equipo, un documental y escenas eliminadas- fluye con sensibilidad cuando transcurre por carriles románticos y apuesta por la negrura habitual del cine de los Duplass cuando se sumerge con gran profundidad psicológica en las peores miserias de las relaciones humanas, pero sin caer jamás en el cinismo ni en juzgar a sus queribles personajes. Este año, los Duplass estrenarán dos comedias: una de bajo presupuesto como The Do-Deca-Pentathlon y otra más ambiciosa como Jeff Who Lives at Home, con Jason Segel, Susan Sarandon, Judy Greer y Ed Helms. Habrá, por lo tanto, buenas dosis de humor y de sensibilidad: el sello de estos incansables y punzantes directores.

(Esta nota fue publicada previamente en el diario La Nación)
Reino Animal (Animal Kingdom)
Dirección: David Michod
Editora: Sony

Desde su arrasador triunfo en la Competencia Internacional de la edición 2010 del Festival de Sundance, Reino Animal (Animal Kingdom es el título original) se convirtió en uno de los films más premiados de la última temporada y el principal responsable de reinstalar a la otrora muy de moda producción australiana en el centro del mapa cinematográfico internacional.

Tal fue el impacto que generó esta opera prima del guionista y director David Michôd -reseñas elogiosas y un exitoso estreno comercial en casi todo el mundo- que, en un hecho infrecuente para una producción extranjera, hasta consiguió por parte de la Academia de Hollywood una nominación al premio Oscar como mejor actriz secundaria para la gran Jacki Weaver. Esta intérprete de 63 años no obtuvo la estatuilla (lo hizo Melissa Leo por El ganador), pero lo merecía con creces.

Weaver interpreta en esta durísima, implacable película de gánsteres -señalada por varios críticos como la Buenos muchachos australiana- a una suerte de madrina de un siniestro clan familiar de asaltantes y traficantes de drogas que se enfrenta a sangre y fuego con la policía. El film está narrado desde el punto de vista de Josh (James Frecheville), un inocente muchacho de 17 años que -tras la muerte de su madre a causa de una sobredosis en la escena inicial- queda al cuidado de su abuela (Weaver) y, por lo tanto, se reencuentra después de muchos años con tíos y primos, dedicados a todo tipo de actividades delictivas.

La edición local del sello Sony incluye varios interesantes materiales adicionales (comentarios en audio, entrevistas al director y los protagonistas, un documental con el detrás de escena), pero lo más importante es que permite descubrir una película de enorme tensión dramática, con una sólida puesta en escena y con actuaciones notables como las de la apuntada Weaver, del consagrado Guy Pearce (uno de los pocos policías con una mirada positiva que intenta rescatar a Josh de su sino trágico), Joel Edgerton, Luke Ford, Sullivan Stapleton y Ben Mendelsohn. Un estreno directo para el mercado hogareño que no merece pasar inadvertido.

 (Esta nota fue publicada previamente en el diario La Nación)
Saber dar (Please Give)
Dirección: Nicole Holofcener
Sony Pictures

El nuevo film de la directora de Confidencias y Amigos con dinero describe las tragicómicas desventuras de muy diversos personajes que viven en un edificio del Village de Manhattan. Con Catherine Keener, Oliver Platt, Rebecca Hall y Amanda Peet

(La siguiente nota fue publicada previamente en la sección Pantallas del diario La Nación)

El cine independiente norteamericano no tiene suerte en las salas argentinos. Ni siquiera cuando, como en el caso de Saber dar (Please Give es el título original), se trata de una película avalada por una positiva repercusión en grandes festivales como los de Sundance y Berlín, por excelentes críticas, por múltiples premios, por una directora de indudable talento como la neoyorquina Nicole Holofcener, por un elenco de conocidos y buenos intérpretes (Catherine Keener, Oliver Platt, Rebecca Hall, Amanda Peet) y por una propuesta coral que incluye momentos graciosos, dramáticos y emotivos. Al menos, a modo de “consuelo”, ya se puede conseguir en el mercado hogareño a partir de una edición del sello Sony.

Saber dar ha sido uno de los films independientes más distinguidos de 2010 junto a Mi familia y Lazos de sangre (Winter’s Bone): fue incluido, por ejemplo, en las selecciones anuales de lo mejor del año por los críticos de Boston, del National Board of Review y por los especialistas de prestigiosos medios como The New York Times, Film Comment y The Village Voice. Además, está nominado a los Spirit Awards (los Oscars del cine off-Hollywood), donde ya se hizo acreedor al premio Robert Altman al mejor elenco, que se anuncia con anticipación a la ceremonia.

Holofcener, realizadora de otros muy atendibles largometrajes como Confidencias (Walking and Talking) y Amigos con dinero, y directora de capítulos de populares series como Sex and the City (en sus primeras temporadas), Six Feet Under y Bored to Death, escribió y filmó las tragicómicas desventuras de varios personajes de muy diversos orígenes, profesiones y generaciones que viven en (o pasan por) un edificio del Village de Manhattan.

Kate y Alex (Keener y Platt) poseen un exitoso negocio de venta de muebles antiguos que compran a familiares de gente recientemente fallecida. El matrimonio decide remodelar el departamento donde viven con su hija adolescente Abby (Sarah Steele) y juntarlo con la unidad contigua, que también les pertenece, pero deben esperar a que la actual inquilina, la anciana Andra (Ann Guilbert), muera. En el proceso, comienzan a tratar a la testaruda y malhumorada jubilada y a sus dos nietas (Hall y Peet), opuestas entre sí.

La película -que aborda con inteligencia las contradicciones, tentaciones y dilemas morales de la vida moderna- llega a la Argentina en una edición que incluye varios materiales adicionales: un documental con el detrás de escena de la producción, un compilado con errores durante el rodaje y una entrevista a la directora. DIEGO BATLLE
El acantilado rojo (Red Cliff)
Dirección: John Woo
Editora: Emerald

Nacido en China, pero radicado, formado y consagrado en Hong Kong, John Woo está considerado de forma casi unánime como el gran maestro del cine de acción asiático. Comenzó en 1969 como aprendiz en la mítica factoría de los Shaw Brothers y cuatro años más tarde debutó en la dirección.

Pieza clave de la explosión que a nivel mundial tuvo el cine de género hongkonés en la década del ’80, Woo realizó -generalmente dentro de las historas de gánsteres- joyas como Bullet in the Head y múltiples colaboraciones con su actor-fetiche Chow Yun-fat como Duro de vencer (Hard Boiled), Reto a la ley (Once a Thief), A Better Tomorrow y El killer.

El éxito internacional de todos esos títulos le permitió acceder a la industria de Hollywood, donde rodó importantes producciones como Hard Target: Operación Cacería (1993), Código: Flecha Rota (1996), Contracara (1997) y Misión imposible 2 (2000).

Sin embargo, tras el fracaso de Códigos de guerra (2002) y de El pago (2003) optó por regresar a Asia, donde lo esperaría el proyecto más ambicioso de su carrera. Se trata de El  acantilado rojo/Red Cliff, un díptico de 160 millones de dólares de presupuesto (el más caro en la historia del cine chino) y cinco horas de duración, cuya primera parte se estrenó en julio de 2008 y la segunda, en enero de 2009 ¿El resultado? El mayor suceso comercial de todos los tiempos en su país.

Aquí, el sello Emerald acaba de lanzar en DVD una versión internacional que, en poco más de dos horas, “resume” la larga y ambiciosa saga ambientada en el siglo III y que describe el enfrentamiento entre el inmenso, poderoso y tiránico imperio del norte y tres pequeños reinos rebeldes del sur que se unen para no ser sometidos.

Grandes estrellas del cine asiático como Tony Leung, Takeshi Kaneshiro y Fengyi Zhang encabezan el elenco de esta épica histórica con imponentes secuencias bélicas en mar y tierra, pero que también tiene espacio para el romance, el lirismo y la emoción. Woo incursiona en el Wuxia pian (nombre con que se conoce al género de capa y espada en Asia) y hace gala una vez más de su virtuosismo para la puesta en escena, su inventiva para la utilización de efectos visuales y su proverbial sentido coreográfico para las batallas cuerpo a cuerpo, las explosiones, las persecuciones y el movimiento de masas (trabajó con miles de extras). En definitiva, un regreso a lo grande. D.B.

(Esta nota fue publicada previamente en el diario La Nación).
Chicas muy bravas (Whip It)
Directora: Drew Barrymore
Editora: SP Films

Notable actriz y varias veces productora, Barrymore debuta en la dirección con una gran comedia deportiva que la tiene también como actriz secundaria, ya que le cede el protagonismo a Ellen "Juno" Page. Un estreno directo en DVD bastante demorado, pero imperdible.

Los mejores antecedentes de Drew Barrymore como actriz -50 First Dates (2004), Charlie's Angels: Full Throttle (2003) o sus intervenciones en el Saturday Night Live-  podían ponernos bajo la pista de un talento oculto, una sensibilidad próxima al romanticismo naïf, a la festiva rebeldía y a los derroches salvajes, pero en ningún caso nos permitían prever que, en su debut como directora, Drew nos pudiera regalar una “película habitable” del calibre de Whip It. Y digo habitable porque, a pesar de su marcado halo melancólico y su sabor agridulce, se trata de una película que inyecta en el espectador la excitación que provoca el súbito despertar al optimismo y la felicidad, el vértigo que se experimenta cuando se creen y se viven las utopías personales. No resulta fácil invocar estas sensaciones sin caer en el moralismo o el sentimentalismo, pero Barrymore lo consigue aproximándose a todos y cada uno de sus personajes con una ternura extrema, capaz de aniquilar todo rastro de misantropía o de juicios morales, componentes habituales de las comedias norteamericanas que proponen una cierta crítica social (a la manera de los hermanos Coen, Todd Solondz, Alexander Payne o Jason Reitman).

Whip It, película basada en la novela Derby Girl, de Shauna Cross, orbita alrededor del personaje de Bliss Cavendar (Ellen Page), una adolescente atrapada dentro de las fronteras de Bodeen, un pequeño pueblo de Texas en el que se representa la versión más anodina de la vida en la Norteamérica profunda; un retrato suburbano en el que parece entrecruzarse el deterioro existencial de The Last Picture Show (1971), la extraña idiosincrasia de Ghost World (2001) y el desconcierto emocional de All the Real Girls (2003). Bliss atraviesa su juventud sumida en una cruda resignación: el tiempo de fantasear con los proyectos para la edad adulta transcurre sin atisbo de horizontes de grandeza (reales o ilusorios). Por su parte, Barrymore aprovecha este retrato del desencanto para empezar a mostrar síntomas de un vigoroso ingenio.

En una secuencia deslumbrante, Bliss y su mejor amiga, Pash (Alia Shawkat), arrancan a bailar delante del mostrador de la cafetería en la que trabajan, al tiempo que transforman la letra del tema Jolene, de Dolly Parton, en una denuncia del hastío que les inspira Bodeen (el “Jolene, Jolene… I’m begging you please don’t take my man, Jolene” se transforma en “Bodeen, Bodeen… Someone get me out of here, Bodeen”). La elegancia del travelling de acercamiento, la amarga alegría con que cantan Bliss y Pash, el brillante uso del icónico tema musical… todos los elementos de la escena resuenan y se amplifican hasta invocar otros momentos álgidos de la historia de los arrebatos musicales en el cine: la escena del baile del Por qué te vas, de Cría cuervos (1976) -ver aquí-; o el dueto romántico entre Steve Martin y Bernadette Peters en The Jerk (1979) -ver aquí-.

En este escenario de luminosa aflicción, Bliss iniciará un intenso proceso de descubrimiento personal al entrar en contacto con un grupo de mujeres que practican el Roller Derby, entre las que cabe destacar a una fanfarrona Juliette Lewis y a la siempre notable Kirsten Wiig, probablemente la mejor comediante del momento junto a Anna Faris. El deporte en cuestión, que se practica sobre patines en un pequeño circuito ovalado, combina los principios de las carreras sobre patines con las prácticas beligerantes del hockey sobre hielo; en definitiva, un deporte de contacto. Así, en esta pequeña y clandestina liga regional de un deporte marginal, Bliss descubrirá una fecunda fuente de alegría, esperanza y realizaciones. Una propuesta narrativa que pone de manifiesto la audacia de Barrymore, sobre todo si se compara Whip It con una película de corte similar como Adventureland, un verano memorable (2009).

Cabe recordar que en la película de Greg Mottola, los (complejos) conflictos existenciales y los (menos interesantes) devaneos sentimentales de los personajes se medían en relación a dos territorios de iconografía conocida: la feria de atracciones (la realidad mediocre) y el sueño de escapar a Nueva York (el horizonte de salvación). Sin embargo, Barrymore opta por construir el paraíso particular de su protagonista en un territorio vedado al conocimiento popular: el Roller Derby, un deporte amateur convertido en símbolo del feminismo de nueva generación. Un universo reconstruido con colorido esmero y claridad expositiva por la directora y por Robert D. Yeoman, director de fotografía habitual de Wes Anderson. En conjunto, un planteamiento en las antípodas de la acentuada masculinidad del grueso de la Nueva Comedia Americana.

De hecho, la relación de Whip It con la NCA ilustra a las claras los intereses de Barrymore. De partida, podría existir la tentación de alinear el filme con un conjunto de películas cuyo humor surge tanto de una sobredimensionada épica deportiva como del tratamiento hiperbólico de la competitividad. Buenos ejemplos de esta tendencia serían la sensacional Talladega Nights: The Ballad of Ricky Bobby (2006), o las menores Blades of Glory (2007) y Semi-Pro (2008), las tres protagonizadas por Will Ferrell; así como Dodgeball: A True Underdog Story (2004), con Ben Stiller y Vince Vaughn; o Hot Rod (2007), con Andy Samberg. Sin embargo, aunque la agresividad física y la rivalidad juegan un papel fundamental en el campo de acción de Whip It, esta se diferencia del resto en la negativa de Barrymore a emplear el distanciamiento irónico en su aproximación a los personajes. En su lugar, la película busca humanizar a sus heroínas, admirar su compañerismo y sus gestos de complicidad, exaltar su triunfante irreverencia y su eufórica camaradería. Las mujeres de Whip It forman una alianza que no desentonaría en el contexto de una película de Howard Hawks.

Aunque puestos a buscar referentes, las películas que más se acercan al tono jovial y al mismo tiempo furioso de Whip It son seguramente las últimas comedias de Richard Linklater, sobre todo The School of Rock (2003) y la remake de Bad News Bears (2005). Estos films efervescentes y habitables, magníficos ejemplos de un cine de la felicidad, celebran la posibilidad de una educación emocional, espiritual e ideológica al margen de los preceptos impuestos por el contexto social. Son películas anti-académicas (en todos los sentidos), libertarias: apologías de la derrota con sabor a victoria. Películas en las que se retrata la lucha universal del ser humano por alcanzar la libertad y la dignidad, un lugar en el mundo. Finalmente, Bliss (Page), como ya hiciera Charlie Chaplin en The Rink (1914) -ver aquí-, encuentra ese lugar entre el caos de golpes y carreras de una pista de patinaje. MANUEL YÁÑEZ MURILLO
Los límites del control (The Limits of Control)
Dirección: Jim Jarmusch
Editora: AVH

Con bastante demora y sin haber pasado por los cines argentinos, se editó este thriller minimalista, melancólico, lacónico y existencialista a la vez sobre las desventuras de un misterioso y solitario killer (Isaach De Bankolé) que deambula por ciudades y pueblos de España.


(Nota publicada previamente en el diario La Nación)

Casi todos los directores estadounidenses que se iniciaron en el cine independiente aprovecharon los elogios recibidos con sus primeros trabajos como el trampolín para saltar hacia la industria de Hollywood y, por ende, hacia las producciones de millonarios presupuestos. Sólo unos pocos optaron por mantener sus carreras fuera de la órbita de los grandes estudios, aún a costa de padecer todo tipo de dificultades para financiar y comercializar sus películas. No es casualidad, por lo tanto, que la mayoría de ellos (Woody Allen, David Lynch y Jim Jarmusch, entre los casos más notables) haya recurrido a fondos europeos para concretar los proyectos más arriesgados.

En este sentido, Los límites del control (The Limits of Control), el más reciente trabajo de Jarmusch, fue parcialmente financiada por y totalmente rodada en España (Sevilla Almería y Madrid), mientras que también los aportes japoneses ayudaron a terminar este thriller minimalista, melancólico, lacónico y existencialista sobre un misterioso y solitario profesional (que trabaja fuera de la ley, claro) que se encuentra en Europa para concluir uno de sus encargos.

Isaach De Bankolé vuelve a trabajar con el director de Bajo el peso de la ley, Una noche en la tierra, Dead Man, Ghost Dog: El camino del samurái y Flores rotas como el enigmático y meticuloso protagonista (poco se sabrá sobre su pasado y sus motivaciones), mientras que también aparecen otros intérpretes ya vistos en películas anteriores de Jarmusch como Alex Descas, John Hurt, Youki Kudoh, Bill Murray, and Tilda Swinton. El multinacional elenco de Los límites del control se completa con figuras tan variadas como Hiam Abbass, Gael García Bernal, Paz de la Huerta, Jean-François Stévenin y Luis Tosar.

La película -que el sello AVH estrenó de forma directa en el mercado hogareño- fue recibida en todo el mundo con críticas muy dispares (algunos encontraron guiños a clásicos de Jean-Pierre Melville, Alfred Hitchcock y John Boorman), pero todos elogiaron el aporte en términos visuales del notable director de fotografía australiano Christopher Doyle, habitual colaborador de Wong Kar-wai y Gus Van Sant.

La edición local incluye como material adicional un especial titulado Una mirada en profundidad al estilo de dirección de Jim Jarmusch, un detrás de escena con entrevistas hechas en el set de filmación a Bill Murray, Tilda Swinton, John Hurt e Isaach De Bankolé.
Chocolate
Dirección: Prachya Pinkaew
Editora: SP Films

Una de las principales sorpresas que regaló a los cinéfilos la edición 2009 del BAFICI fue el foco dedicado al director tailandés Prachya Pinkaew. La edición de Chocolate permite acceder a una de las más recientes joyas de este maestro de la acción y las artes marciales.

Hace un año y medio, el público porteño quedó fascinado ante la imaginación visual, la originalidad narrativa, la audacia temática, el humor negro y las notables coreografías de los combates cuerpo a cuerpo de Tom Yung Goong (2005) y Chocolate (2008), dos películas que revolucionaron un género ya bastante transitado como el de las artes marciales. Para quienes se perdieron aquellas proyecciones, ahora el más reciente trabajo de este prolífico realizador llegó a los videoclubes locales.

Pinkaew nació en 1962 y se recibió de arquitecto, aunque en la década de los años '90 comenzó a trabajar en publicidad como director de arte para luego filmar varios premiados videoclips. Desde su debut en el largometraje con The Magic Shoes (1992) no paró de incursionar en todo tipo de géneros (desde comedias eróticas hasta películas de vampiros, pasando por historias de terror o incluso films experimentales), aunque su consagración llegó recién en 2003 con Ong Bak, una apuesta de enorme riesgo por la osadía de sus escenas de acción que catapultó también a la fama al actor Tony Jaa y al coreógrafo Panna Rittikrai.

La consolidación de su creciente prestigio (ya de alcance internacional) llegó con Tom Yung Goong y luego con Chocolate -así es también el título original- en la que narra las desventuras de Zen (la sorprendente Yanin "Jeeja" Vismistananda), una quinceañera autista, hija de un yakuza y de una ex asesina de la mafia tailandesa, que sale de su letargo y, gracias a una prodigiosa capacidad para incorporar las técnicas de artes marciales con sólo mirarlas, termina enfrentando a los antiguos empleadores de su madre para cobrar viejas deudas y poder así pagarle a ella los medicamentos para combatir el cáncer que la carcome.

Entre el cine de gánsteres y el melodrama familiar, Chocolate ofrece espectaculares pasajes de lucha narrados en planos-secuencia (sin cortes), logrados momentos de humor y un tema rector que, como el de la venganza, también inspiró a la saga de artes marciales Kill Bill. No por nada a Pinkaew lo llaman el Tarantino asiático.
La ciudad de las tormentas (Green Zone)
Dirección: Paul Greengrass
Editora: AVH

La ciudad de las tormentas es el curioso título con que el sello AVH estrenó de forma directa en DVD Green Zone, una de las películas más polémicas y audaces que Hollywood produjo en los últimos tiempos.

Dirigida por el talentoso realizador inglés Paul Greengrass y protagonizada por Matt Damon (es decir, la dupla detrás de las dos últimas partes de la exitosa trilogía del agente Jason Bourne), La ciudad de las tormentas está basado en un guión del cotizado Brian Helgeland (Los Angeles: al desnudo, Río Místico), a su vez inspirado en el best seller Imperial Life in the Emerald City, de Rajiv Chandrasekaran, sobre las mentiras de la administración Bush respecto de la supuesta existencia de armas de destrucción masiva en Irak que justificaron la invasión en ese país.

El film -cuya edición local ofrece gran cantidad de materiales adicionales- está narrado desde el punto de vista de Roy Miller (Damon), un oficial que en 2003 es enviado a las zonas más difíciles de Bagdad con la misión de hallar las evidencias que justifiquen la aventura bélica (“necesitamos algo para mostrar en los noticieros”, le dicen sus ansiosos superiores). El problema es que la información que le pasa la inteligencia estadounidense resulta siempre errónea.

Formado en el documental en zonas de guerra, Greengrass (Domingo sangriento, Vuelo 93) apela a la cámara en mano y a la edición vertiginosa (un estilo que se ha convertido en su sello personal) para transmitir el caos de la zona y las desventuras de los soldados, en un registro que remite a series como Generation Kill y a películas como Vivir al límite. No es casualidad, entonces, que el director de fotografía sea Barry Ackroyd, el mismo que trabajó en el film de Kathryn Bigelow que arrasó en la última entrega de los premios Oscar.

Más allá de sus tensas, impactantes secuencias de acción, La ciudad de las tormentas expone con la misma crudeza la presión sobre los oficiales, los conflictos internos tanto entre las fuerzas de ocupación como entre los iraquíes, la manipulación de los medios de comunicación, y los abusos a los prisioneros y a la población civil.

Además de Damon, aparecen en el film otras figuras: Greg Kinnear, como un experto en Inteligencia del Pentágono; Brendan Gleeson, como un jerarca de la CIA; y Amy Ryan, como una periodista que publica información falsa. Sin embargo, ni la solidez del elenco ni las críticas positivas pudieron hacer que La ciudad de las tormentas se convirtiera en un mínimo éxito comercial. Con un costo de 100 millones de dólares, apenas recaudó la tercera parte de su presupuesto en los cines norteamericanos. La sociedad estadounidense, se sabe, prefiere olvidar lo ocurrido y ni siquiera Hollywood, apelando aquí incluso a sus mejores exponentes, parece seducirla ni conmoverla.

(Esta nota fue publicada previamente en el el diario La Nación)
Ricky Gervais por dos: La mentira original y Los buenos tiempos

Editoras: AVH y Sony

Creador de populares series televisivas como The Office (en la versión original británica) y Extras, el inglés Gervais es un artista tan prolífico como multifacético y prueba de ello son sus dos películas como codirector y guionista.

1- La mentira original

Que el inglés Ricky Gervais es uno de los artistas más talentosos y multifacéticos del mundo del espectáculo es algo que cualquiera que haya visto las series televisivas The Office (en la versión original británica) y Extras o el show que lleva su nombre ya sabe desde hace tiempo.

Actor, escritor, guionista, músico y cineasta, este verdadero maestro de la comedia, de 49 años, debutó en 2009 como realizador en Hollywood con La mentira original (The Invention of Lying es el título original), film codirigido con Matthew Robinson que el sello AVH estrenó en la Argentina directamente en DVD el miércoles último.

Esta comedia negra tiene un punto de partida decididamente absurdo y con elementos propios de ciencia ficción, ya que transcurre en un mundo reconocible, pero en el que la mentira no existe. Todos, incluso los políticos, los abogados o los publicitarios, dicen siempre la verdad. La armónica y amable convivencia cambia por completo cuando Mark (el propio Gervais), un antihéroe y típico perdedor, desarrolla la capacidad de mentir y comprueba que así puede conseguir rápidos y múltiples privilegios, hasta convertirse incluso en profeta frente a sus inocentes (y crédulos) compatriotas. Por supuesto, como en toda sátira de enredos, las ventajas iniciales se irán tornando en complicaciones.

Ganador en varias oportunidades de los premios Emmy, Globo de Oro y Bafta (los Oscar británicos), invitado a Los Simpson, al Saturday Night Live o a los programas de Larry David y Seinfeld, esa imparable estrella mediática que es Gervais convocó para distintos papeles (algunos pequeños) de La mentira original a otros grandes talentos de la comedia como Jennifer Garner, Jonah Hill, Tina Fey, Rob Lowe, Christopher Guest, Philip Seymour Hoffman y Edward Norton, entre otros.

Si bien el film cae un poco en su segunda mitad (cuando se pone bastante serio y sentencioso), La mentira original es una más que atractiva propuesta, que llega aquí en una edición que incluye media docena de interesantes materiales adicionales: escenas eliminadas, podcasts, errores de rodaje, un detrás de escena y un par de documentales sobre los personajes y la concepción del film.

2- Los buenos tiempos

El mismo destino de La mentira original -aunque con lanzamiento de Sony Pictures- tiene Los buenos tiempos (Cemetery Junction es el título original), film con una apuesta más dramática que este popular y multifacético artista inglés escribió y rodó en su país con la colaboración de Stephen Merchant y en el que se reservó sólo un papel secundario.

En esta oportunidad, el creador de las series televisivas The Office y Extras se remonta a una historia coral ambientada en 1973, en Cemetery Junction, un suburbio de clase media-baja de la ciudad de Reading, en el que tres amigos adolescentes subsisten con precarios trabajos (vender seguros de vida, trabajar en la estación del tren o en una fábrica), padecen todo tipo de conflictos familiares, concurren como todos los vecinos a los pubs y apuestan a la iniciación sexual con sus primeras novias en un contexto de fuerte religiosidad. En verdad, los tres antihéroes (Tom Hughes, Christian Cooke y Jack Doolan) sueñan con escapar como sea de esa zona que los abruma para conocer el mundo, liberarse de las ataduras, ascender en la escala social y disfrutar de su camino hacia la adultez.

Pintura de época (con sus ritos, sus costumbres y su música), ensayo sobre las diferencias generacionales, tragicomedia melancólica sustentada en la particular mirada irónica de los ingleses, Los buenos tiempos tiene algo de la reciente Enseñanza de vida y, por momentos, propone un tono que remite a ese cine de exaltación de la clase trabajadora de Ken Loach o Mike Leigh.

Más allá de los tres apuntados protagonistas y de la participación del propio Gervais, actúan también en el film Ralph Fiennes, Matthew Goode, Felicity Jones y Emily Watson. La edición local incluye jugosos materiales adicionales: comentarios en audio de los dos directores y de los tres actores principales, 10 escenas eliminadas (14 minutos en total), una compilación de errores de grabación (14 minutos), una conversación con Gervais y Merchant con imágenes del detrás de escena (15 minutos) y un especial con los jóvenes intérpretes que son la gran revelación de la película (10 minutos).

(Estos textos fueron publicados previamente en el diario La Nación).

Donde viven los monstruos (Where the Wild Things Are)
Dirección: Spike Jonze
Editora: AVH

Durante casi cinco décadas (desde su publicación en 1963), se intentó sin suerte llevar este fantástico relato infantil -obra cumbre del veterano escritor e ilustrador Maurice Sendak- al cine. Finalmente, fue el propio autor quien logró convencer a su director favorito: Spike Jonze.

El talentoso, creativo y siempre sorprendente realizador de ¿Quieres ser John Malkovich? y El ladrón de orquídeas aceptó la propuesta y se unió al guionista Dave Eggers (siempre con la atenta supervisión de Sendak, de 82 años), para construir una compleja y oscura fábula a partir de las 18 ilustraciones y las escasas 338 palabras de la historia de Max (Max Records), un niño de gran inteligencia y sensibilidad, solitario, incomprendido y rebelde, que se escapa de casa tras una fuerte discusión con su madre (Catherine Keener). Luego de internarse en un frondoso bosque creado por su imaginación, el pequeño héroe se transporta hasta la tierra de las Cosas Salvajes, un desértico lugar habitado por extrañas y delirantes criaturas donde supuestamente podrá hacer todo tipo de travesuras en libertad y con felicidad.

El film estuvo a punto de estrenarse en los cines argentinos, pero -a pèsar de una aceptable recaudación de 77 millones de dólares sólo tras su paso por las salas norteamericanas- finalmente se decidió su lanzamiento directo en DVD (que ya se produjo) y en Blu-ray (a principios de agosto) por parte del sello AVH.

La edición local en DVD incluye cuatro divertidos cortos rodados por el cotizado director de videoclips y documentales Lance Bangs: La absurda dificultad de filmar a un perro corriendo y ladrando al mismo tiempo, que trata exactamente sobre lo que el extenso título describe; La broma a Spike muestra a todo el equipo armando un gag con el director como víctima; mientras que Ataque vampiro: el corto de Max Records y Los niños se apoderan de la película detallan la inmensa creatividad de los chicos que trabajaron en el set y la forma en que Jonze se relacionó con ellos. Otra posibilidad es la de apreciar el film tanto en la versión doblada al castellano como en la subtitulada, con las voces originales de Keener, Mark Ruffalo (su novio), James Gandolfini, Paul Dano, Catherine O'Hara, Chris Cooper y Forest Whitaker, entre otros intérpretes consagrados.

Para aquellos que opten por esperar unos días más a la edición en Blu-ray podrán disfrutar de varios otros materiales adiconales: desde un corto de 24 minutos que combina animación y actores que está basado en otro libro de Sendak hasta un especial producido por HBO, pasando por comentarios en audio del veterano y genial autor del relato original.
Boarding Gate
Dirección: Olivier Assayas
Editora: SBP

Con películas como Irma Vep, Los destinos sentimentales, Clean y Las horas del verano, el prolífico director Olivier Assayas se convirtió en uno de los artistas más prestigiosos de Francia. Sin embargo, este ex crítico formado en la redacción de la mítica revista Cahiers du Cinéma no se ha limitado a filmar películas de arte sino que además suele incursionar con asiduidad en géneros considerados menores ligados a lo que se conoce como cine clase B con la producción independiente norteamericana como modelo. Así, luego de un título como Demonlover (también editado aquí de manera directa en DVD), rodó Boarding Gate, largometraje que el sello SBP lanzó en el mercado hogareño sin haber pasado previamente por las salas argentinas.  

Estrenada en el Festival de Cannes 2007, Boarding Gate narra la relación entre Sandra (la fogosa Asia Argento), una ex drogadicta y ex prostituta italiana dispuesta a todo, y Miles (Michael Madsen), un financista londinense en decadencia. La intrincada trama de engaños y traiciones se desarrolla en Francia, Hong Kong y varias otras zonas con un amplio desfile de traficantes y gánsteres de medio pelo.

El director retoma, recicla y resignifica los códigos y fórmulas del thriller de espionaje, del cine noir, del erotismo y del melodrama sentimental, trabaja personajes arquetípicos (la femme fatale de Argento, el duro en caída libre de Madsen, el ambicioso joven que aspira al poder y la carne que interpreta Carl Ng) y le agrega su habitual categoría narrativa y un hipnótico despliegue visual cortesía del director de fotografía Yorick Le Saux.

Los melómanos, por su parte, disfrutarán de una banda sonora que incluye varias composiciones de Brian Eno y -como curiosidad- de la participación actoral de Kim Gordon, la líder y cantante del grupo Sonic Youth. La edición local ofrece como materiales adicionales información del film, ficha técnica y artística, una galería de fotos y un documental con el detrás de escena de la producción.

(Esta nota fue publicada previamente en el diario La Nación).
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