DESDE EUROPA, por Manuel Yáñez Murillo
(Desde NYC) Toma de contacto
Nuestro columnista catalán se mudó por 6 meses de Barcelona a Nueva York y nos envía desde allí su primer y eufórico texto con un panorama de la amplísima oferta cinéfila de la Gran Manzana.
Cuando están a punto de cumplirse tres semanas de mi aterrizaje en Nueva York
(por primera vez en mi vida), parece un buen momento para realizar un provisorio
balance cinéfilo de la experiencia. Y no se me ocurre mejor manera de hacerlo
que recordando una breve charla que mantuve hace unos días con el buen amigo
Alvaro Arroba a través del chat de gmail.
En formato telegráfico,
limitado (o liberado) por la velocidad del diálogo internáutico, intentaba
hablarle a Álvaro de la desproporcionada inmensidad y la exultante diversidad de
esta urbe inabarcable. Ansiaba transmitirle mi asombro ante el orgullo con el
que la ciudad celebra su carácter heterogéneo, su condición de circense torre de
Babel. También quería compartir con él la energía irradiada por el cúmulo de
programas fílmicos “alternativos” que abarrotan la agenda neoyorquina. Intentaba
encontrar las palabras adecuadas que pudieran sintetizar mi entusiasmo eufórico
ante la amplia oferta cinéfila, cuando di con el argumento justo: "¡¡Esto es
como Cannes!!"
Ni más ni menos. En materia cinematográfica, Nueva
York es como un gran festival en el que las posibilidades parecen infinitas, con
el aliciente añadido de que su actividad no se detiene en ningún momento del
año. En particular, la agenda cinematográfica de La Gran Manzana comparte con el
Festival de Cannes su habilidad para apabullar al espectador. Sentado en la
butaca de cualquiera de las múltiples salas de programación “no comercial” de
Manhattan o Brooklyn, desde la más underground a la más high class,
resulta inevitable tener la sensación de que uno se está perdiendo otras
incontables joyas cinéfilas.
Los ciclos interesantes proliferan por todas
partes: el MOMA presenta una retrospectiva sobre Frederick Wiseman, en el Film
Forum de la calle Houston va terminando un mini-ciclo dedicado a Anthony Mann y
en la BAM (Brooklyn Academy of Music) se presenta la segunda parte de un ciclo
sobre Cary Grant. Aunque el premio a la originalidad se lo lleva, con mucha
ventaja, el mítico Anthology Film Archives de Jonas Mekas. Entre el ciclo
dedicado a los Anti-biopics (de Chronik der Anna
Magdalena Bach, de los Straub, a Edvard Munch, de
Peter Watkins) y la muestra de Boring Masterpieces (Obras
maestras aburridas), uno no sabe dónde elegir.
Además, como guinda del
pastel de este último y provocador ciclo, había premio para los espectadores que
consiguieran aguantar hasta el final de la proyección de
Empire, de Andy Warhol (un plano fijo de ocho horas del Empire
State Building). Según me contó una fuente fiable, el premio en cuestión
consistía en un paseo junto a Jonas Mekas hasta el lugar exacto desde el que se
filmó la película. Pura mitología New Yorker.
De entre todas las opciones
posibles, terminé decantándome por dos magníficos mini-ciclos celebrados en la
Film Society of the Lincoln Center (situada en la parte alta de Manhattan) y en
la 92Y Tribeca (una pequeña sala de la parte baja). En colaboración con la
revista Film Comment, el Lincoln Center programó 21
Century Limited, una selección de los mejores cortos experimentales de
la primera década del nuevo siglo. El ciclo, que presentó piezas de gente como
Travis Wilkerson, Peter Tscherkassky o Peter Hutton, se cerró con un estimulante
programa titulado Confidential.
Abrió la sesión
A Letter to Uncle Boonmee, de Apichatpong Weerasethakul,
cortometraje que, retrospectivamente, puede entenderse como una precuela o
variación del largometraje Uncle Bonmee Who Can Recall his Past
Lives, con el que el director tailandés ganó la Palma de Oro de Cannes.
En el corto, Apichatpong invoca a los fantasmas de Nabua, un pueblo de la
Tailandia rural cuya población fue golpeada en 1965 por la persecución de
simpatizantes comunistas por parte del ejército. Aunando su fascinación por el
animismo con unas pinceladas de surrealismo (en el corto aparece un OVNI),
Apichatpong realiza la pieza más elegíaca y política de su carrera: un
testimonio espectral de los horrores de la historia tailandesa.
La sesión
continuó en esa misma línea política, aunque de un modo todavía más explícito.
Se proyectó el corto de 4 minutos Great Man and Cinema (2009),
en el que Jim Finn construye otro de sus delirantes fakes de
Agitprop, de nuevo centrado en la estética propagandística
pro-comunista (tema al que ya dedicó tres películas). En este caso, el
protagonista es Kim Jong-il, el dictador norcoreano, que es presentado, entre
estallidos de música pop anti-norteamericana, no sólo como el líder político y
espiritual de la nación, sino también como un gran maestro del séptimo arte.
Finalmente, mi particular revelación llegó de la mano de dos notables
meditaciones acerca de los límites de la historia oficial. Tanto Let Me
Count the Ways 10...9...8...7...6... (2004), de Leslie Thornton, como
It’s Not My Memory of It – Three Related Documents (2003), del
colectivo The Speculative Archive, reflexionan sobre el interés del poder por
controlar/silenciar los testimonios más comprometedores de sus delitos y faltas.
Así, la pieza dirigida por The Speculatice Archive apunta directamente a la
"historia secreta" de los Estados Unidos.
En ella se recogen tres
muestras de material clasificado por la CIA que termino filtrándose a la luz
pública. Registros de secuestros y torturas en el Irán de la revolución de 1979,
grabaciones de funerales dedicados a soldados “enemigos” durante la Guerra Fría…
Además, el cortometraje introduce las voces de tres ex responsables del servicio
secreto que ofrecen toda una lección de jerga tecnocrática, aquella que suele
ser utilizada para encubrir/maquillar la realidad. De hecho, el punto álgido de
la cinta llega cuando un ex-dirigente de la CIA reconoce la fragilidad del
concepto de "secreto": la diferencia entre los "secretos reales" ("muy pocos, y
siempre terminan conociéndose") y los "secretos protocolarios". Vi esta pieza el
mismo día que The New York Times, con la ayuda del sitio web
Wikileaks, hacía públicos documentos secretos en los que se
revelaba la participación norteamericana (y de sus aliados) en prácticas de
combate inhumanas en Afganistán. "Secretos protocolarios" revelados. Un motivo
para el optimismo.
Por su parte, Let Me Count the Ways
10...9...8...7...6... (2004), de Leslie Thornton, toma el lanzamiento
de la bomba nuclear en Hiroshima como núcleo de una reflexión en torno a la
capacidad de destrucción y regeneración del ser humano; remitiendo, en su
estructura, a la fundamental Oh, Uomo (2004), de Yervant
Gianikian y Angela Ricci Lucchi. La primera parte del film presenta imágenes
caseras en las que los soldados responsables del lanzamiento de la bomba charlan
distendidamente en una base militar. El espeluznante, por banal, preludio de la
tragedia.
Luego, el testimonio de una superviviente norteamericana de la
catástrofe nuclear se superpone a unas imágenes aéreas de la ciudad de Nueva
York, tomadas en 2001 y en las que pueden apreciarse las torres gemelas en pie.
Finalmente, la tercera parte se reserva a los resultados de un estudio
científico según el cual una serie de plantas florecieron en Hiroshima poco
después del lanzamiento de la bomba. Una particular y vitalista respuesta a la
debacle humana. La resistencia, la resurrección. Thornton combina de forma
brillante el caudal heterogéneo de fuentes audiovisuales, conformando un réquiem
en sordina que presenta, como nota final, un enigmático y sugerente epílogo. De
la nada, cuando todo parece dicho, aparecen en pantalla una serie de imágenes de
Adolf Hitler entregado a un verdadero festín de afectada gesticulación. En
paralelo, la voz en off indica que las imágenes proceden de una sesión de
entrenamiento, en la que el Führer, bajo la tutela de un profesor de teatro,
perfeccionaba la pantomima que solía acompañar sus discursos. Para terminar, la
voz en off de cuenta del deseo de Hitler de que dichas fotografías jamás vieran
la luz. Otro “secreto protocolario” revelado.
El otro mini-ciclo al que
asistí, titulado The Other Network y programado por la 92Y
Tribeca, se promocionaba como un "festival de los mejores pilotos televisivos
nunca emitidos". De partida, cabe aclarar que un "piloto" es un capítulo de
prueba encargado por una cadena televisiva para comprobar la viabilidad de una
serie. Cada año se encargan un buen número de ellos y sólo unos pocos terminan
viendo la luz como el arranque de una temporada completa.
En este caso,
el "festival" estaba orientado hacia la comedia y entre sus increíbles
excentricidades encontré dos verdaderas joyas de lo que podríamos llamar la
antesala de la Nueva Comedia Norteamericana. Dos años antes de dar a luz la
magistral Zoolander, Ben Stiller dirigió el primer episodio de
Heat Vision and Jack (1999), una comedia de acción en la que
Jack Black daba vida a un ex astronauta perseguido por la NASA y acompañado por
su inseparable moto parlante, Heat Vision (con la voz de Owen Wilson).
Planteada como un ejercicio de nostalgia irónica -los referentes son
incontables: de Los cuatro fantásticos a
McGyver, pasando por El Hombre Nuclear / The Six
Million Dollar Man y Knight Rider- la serie lleva el
inconfundible sello Stiller: uno de los grandes maestros del pop
cinematográfico. A golpe de montaje videoclipero, entrecruzando el kitsch con la
estética Do It Yourself (de la que Jack Black se convertiría en
emblema gracias a Rebobinados / Be Kind Rewind, de Michel
Gondry), Stiller exprime toda la energía paródica de las imágenes. En uno de los
muchos momentos cumbre del episodio -junto a la aparición de Ron Silver
interpretándose a sí mismo o el flashback que recapitula el pasado de Jack
(antecedente directo del lavado de cerebro al que es sometido
Zoolander)- Stiller realiza un cameo como el disk jockey de un
club de striptease. Observando la acción desde su cabina de DJ, explorando todo
su repertorio gestual, vemos cómo Stiller va introduciendo discos que marcan el
tempo de la acción. Un magistral ejemplo de escritura auto-reflexiva.
Por
último, en la cima de la comedia irreverente, subversiva y grotesca, descubrí el
asombroso piloto de Saturday TV Funhouse, de Robert Smigel, uno
de los más legendarios guionistas del Saturday Night Live. El
programa es un falso talk show presentado por un payaso visiblemente borracho,
interpretado por el propio Smigel, que podría definirse como un cruce entre
Ronald McDonald y Krusty el payaso, pero con mucha más "mala leche". Entregado
al humor más corrosivo, navegando con libertad por las aguas del mal gusto, como
un John Waters de los mass media, Smigel no deja títere con cabeza: sus gags
abordan la homosexualidad, la incomodidad con la que Norteamérica vive su
diversidad racial, y, como remate, se parodia el teatro del absurdo que en el
que suele convertirse la política internacional. En el clímax del show, Smigel,
acompañado por otros dos payasos, "reconstruye" las conversas de paz sobre
Oriente Medio llevadas a cabo por Bill Clinton, Benjamín Netanyahu y Yasir
Arafat. Como no podía ser de otra manera, los tres líderes/payasos terminan
sumidos en una guerra de pasteles de nata. Magistral.
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Godardista | 29.07.10 - 14:29:11 hs.
Hola Manu! me transmitiste todo tu entusiasmo en el texto, la verdad es que es algo impresionante lo que se puede ver en NY, Y lo digo yo, que disfruto de una oferta nada desdeñable en Buenos Aires (y vos venis de Barcelona, que es una ciudad europea muy activa). Pero Paris y NY marcan tendencia, son dos ciudades unicas. Hace varios años que no voy a NY pero me diste ganas de regresar. Ojalá nos sigas ofreciendo este riquísimo material en los próximos meses de tu estancia en Manhattan. Abrazo a la distancia. |
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martina cinéfila | 29.07.10 - 15:06:34 hs.
Hermosa columna!
¿donde estás viviendo Manuel? ¿En Manhattan? ¿Fuiste con alguna beca, algo relacionado a la crítica de cine? ¿tenés algun lugar donde subís fotos o experiencias más personales?
chau! |
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Ricardo Gómez Grouvier | 30.07.10 - 14:42:46 hs.
Que buen informe, Manhattan es mi lugar en el mundo, me encantaria hacer una experiencia como la de Murillo allá, que sigan los informes desde la gran manzana! |
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Mauricio Gasparini | 30.07.10 - 17:00:03 hs.
Es un verdadero placer leer las columnas de M.Y.M. - Sus relatos son super disfrutables !!. |
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Lisa | 01.08.10 - 22:20:21 hs.
Realmente interesante la crónica de lo que es LA ciudad cultural (quizás compite con Paris). Che, Manu dejá de dar paseos por el Central Park y contestanos a tus fans que te escribimos aquí ¿vas a cubrir el Fest de NYork que creo que es en septiembre o en octubre? |
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juan | 02.08.10 - 07:59:43 hs.
Interesante el comentario. pero tendria que haber ido al menos por tres meses a paris, y se daria cuenta que supera en todo a new york. vivo en paris,
vengo de nyc. cuando termine su estada alli,
pase algunos meses en paris. una experiencia
unica en todo sentido. |
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Fan(tochada) | 04.08.10 - 17:43:52 hs.
Sin dudas podríamos seleccionar a Godardista (pobre Jean Luc!), a martina cinéfila (quien pide "más experiencias más personales" (¿?) a MYM), a Ricardo Gómez Grouvier y a Mauricio "la-vi- primero-antes-que-nadie-en-cineclub-nucleo" Gasparini como los seguidores más fieles e incondicionales de OtrosCines.
Son los que primeros "postean" comentarios y obviamente, los debe llenar de orgullos.
A esta altura, digamos que se han convertido en las groupies más reconocidas de la página de Diego Batlle.
Es más son las nuevas Pamela des Barres, Christine Boris, Anita Pallenberg, Marianne Faithfull, Lori Maddox, Bebe Buell, Nancy Spungen y Sable Starr del siglo XXI.
Saludos y a brindar con humor!!!! |
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Manu Yáñez | 04.08.10 - 22:24:40 hs.
Martina, estoy viviendo en Astoria, un barrio de Queens (donde acontece la acción de "A Guide to Recognizing Your Saints" de Dito Montiel), un lugar ideal, por su tranquilidad, para compensar el ajetreo de Manhattan.
Lisa, sí tengo pensado cubrir el New York Film Festival. Espero ansioso a conocer la programación.
Juan, vivir un tiempo en París es otro de mis grandes sueños.
Para todos: descubrí por internet un "streaming" de "Jack and Heat Vision", el piloto de Ben Stiller y Jack Black. No se ve muy bien, pero es enteramente disfrutable. Aquí va el link: http://www.veoh.com/browse/videos/category/entertainment/watch/v332217tCth2FrY
¡Abrazos!
Manu |
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Martina cinéfila | 05.08.10 - 18:32:38 hs.
Imagino que vivir en Queens es mas económico que en Brooklyn e inmensamente más barato que en Manhattan, ja ja ja ja.
Me alegro que vayas a cubrir el Fest de Nueva York ¿Para Otros cines? Ojalá que sí, sino decinos dónde seguir tus textos.
Ah, y gracias x el link!!!
Y a Fantochada (te elegiste un nombre que te calza perfecto): ¿qué te molesta que con M.Gasparini, Godardista y Ricardo GG seamos incondicionales del sitio? No nos leas, pero si estás tan pendiente de cuando, cuánto y cómo posteamos quiere decir que algo te importa. Dejanos expresarnos en paz, que no hacemos mal a nadie charlando sobre cine, gracias. |
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man | 11.08.10 - 07:27:30 hs.
Me alegra saber que los cineclubs (film society) tienen una programación tan interesante como en otros lugares. El liberalismo, no acaba con todo, pero casi... |
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Lisa | 31.08.10 - 09:55:15 hs.
¿Para cuándo el nuevo informe de Manu desde NYC? |
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